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jueves, 25 de agosto de 2011

TIPOS DE MANGLE

La palabra manglar se refiere a un grupo de especies de árboles y arbustos que crecen en áreas de la costa en plena zona de influencia de las mareas (estuarios,  lagunas y ensenadas),  conocidos como mangle,  sujetas a inundaciones periódicas por agua salina o salobre (Encarta,  2006b; Román, 1985).

De acuerdo a Redmanglar Internacional (2009),  el manglar es un ecosistema marino-costero ubicado en los trópicos y subtrópicos del planeta presenciándose en las costas de América Latina, desde México hasta el Perú; donde,  en algunas partes del continente americano se les denomina bosques salados debido a su composición principal de especies halófitas, es decir, especies vegetales tolerantes y sujetas a inundaciones de agua salada. 

A pesar del estrés ecológico aparente de las condiciones fluctuantes,  se desarrolla una vegetación dominante llamada mangle (OCÉANO,  1997),  que es un bosque bajo, que no suele sobrepasar 15 m de altura, aunque en algunas zonas, que coinciden con la desembocadura de los ríos, llega a alcanzar 30 metros (Encarta,  2006b).  Según Agraz et al (2006),  el términomangle se deriva de un vocablo guaraní que significa árbol torcido.
Clasificación del Manglar
De acuerdo a su distribución geográfica se pueden distinguir dos tipos de manglar (Encarta,  2006b): Orientales, muy ricos en especies y presentes en las costas del océano Índico y en las costas occidentales del océano Pacífico; y,  Occidentales, más pobres en especies y localizados en las costas de América y en la costa oriental del océano Atlántico.


Igualmente,  los manglares se pueden clasificar basados en el área donde se desarrollan: Manglares riberinos,  los que se desarrollan en la parte estuarina de los ríos; Manglares de cuencas,  que crecen en llanuras costeras de pobre drenaje; y,  Manglares de borde o islote,  propios de las costas donde el manglar crece en contacto directo con el mar (ANAM,  1999).

Y,  otra forma de diferenciar el manglar es por su composición taxonómica, basado en el artículo “Manglar” de Encarta (2006b),  donde dominan las especies del género Rhizophora (R. mangle o mangle rojo), que da nombre a la familia Rhizophoraceae, caracterizadas porque son vivíparas,  presentan raíces zanco y neumatóforos; y,  las del género Avicennia (A. germinans o mangle negro), de la familia Verbenaceae, que no presentan viviparismo pero sí neumatóforos. 

Otros géneros comunes son Laguncularia (L. racemosa o mangle blanco) yConocarpus, que crece en las zonas de menor concentración salina (C. erectus o mangle de botones o botoncillo), ambos pertenecientes a la familiaCombretaceae; y,  el género Pelliciera (P. rhizophorae o mangle piñuelo) perteneciente a la familia Theaceae. En las zonas cenagosas ya no influenciadas directamente por las mareas se desarrolla un tapiz de densidad muy variable compuesto principalmente por el helecho de mangle conocido como Acrostichum aureum (Encarta,  2006b; Carrasquilla,  2008).

martes, 23 de agosto de 2011

CARBONO AZUL

Paralelo al concepto de Carbono Verde (almacenado en los bosques y sus suelos) se define Carbono Azul como el que es almacenado por los diferentes ecosistemas costeros y marinos, por ejemplo plancton, bacteria, hierbas marinas, plantas de marismas saladas, bosques de manglar y otros humedales. Estos, al descubrirse que almacenan hasta cinco veces más carbono que los bosques tropicales adquieren gran relevancia en la lucha contra el cambio climático. En Costa Rica, por ejemplo, a la luz de los compromisos gubernamentales de cara a la Carbono Neutralidad del país para el 2021, volver nuestros ojos a estos maltratados y olvidados ecosistemas puede ser una estrategia inteligente. 

Si bien es cierto que los ecosistemas costeros y marinos comprenden sólo el 0.05 % de la biomasa vegetal, almacenan en la tierra una cantidad importante de carbono ya que son de los sumideros más intensos del planeta. Históricamente los ecosistemas costeros, por ejemplo, han sido desprestigiados y llamados injustamente “suampos” o “pantanos insalubres” lo que ha dado luz verde a su sistemática destrucción. A diferencia de la captura y almacenamiento en tierra del carbono (donde el carbono podría estar encerrado por décadas o siglos) el que se almacena en los océanos perdura por milenios. 

Bien lo afirma el reporte del programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente “de todo el carbono verde capturado anualmente en el mundo, que es el carbono capturado por el proceso de fotosíntesis, más o menos el 55% es capturado por ecosistemas marinos” (Falkow-ski et al., 2004; Arrigo, 2005; González, et al., 2008; Bowler, 2009; Simon et al., 2009). 

El objetivo de visualizar el carbono azul y darle por separado este nombre es el de poder resaltar la importancia de estos ecosistemas costeros y marinos, ya que a la luz de múltiples foros internacionales sobre carbono y cumbres climáticas el papel de los océanos ha sido muchas veces minimizado o invisibilizado. Rescatando su papel en el cambio climático se pueden realizar proyectos de conservación de humedales, protección de océanos y de sus diferentes ecosistemas y servicios ambientales. 

lunes, 22 de agosto de 2011

Beneficios ambientales y ecológicos.



Desde el punto de vista ecológico el enriquecimiento ambiental se verá  favorecido, al aumentar la cobertura vegetal de manglar  con el aumento de las áreas y la restauración de los manglares alterados y deteriorados. La productividad primaria se aumentará  lo que producirá la exportación de materia y energía hacia la bahía, y enriquecerá todo el ecosistema, lo cual se podrá reflejar a corto plazo en un aumento de la cantidad de recursos hidrobiológicos, favoreciendo de esta manera a mediano plazo la actividad tradicional de los pescadores artesanales de la región, que depende casi en su totalidad de este recurso para sustento diario.